La IA, la “diosa” venerada por los (imperfectos) humanos que aniquilará el pensamiento humano

¿Provocará la IA que la democracia salte por los aires?

Henry Kissinger, Eric Schmidt y Daniel Huttenlochner reflexionan sobre el reverso más tenebroso de la IA en un artículo para The Wall Street Journal.

ChatGPT está actualmente en la cresta de la ola y abundan tanto quienes se deshacen en elogios hacia esta herramienta como quienes advierten de los peligros (potencialmente funestos para la humanidad) agazapados en las entrañas de esta herramienta.

Entre los críticos de la herramienta de IA generativa de OpenAI está el que fuera Secretario de Estado de Estados Unidos Henry Kissinger, que en artículo escrito al alimón con Eric Schmidt, exCEO de Google, y el científico computacional Daniel Huttenlocher reflexiona en The Wall Street Journal sobre los riesgos que cargan sobre los hombros chatbots como ChatGPT.

Kissinger, que fue galardonado en 1973 con el Premio Nobel de la Paz, pero a quien se le imputan simultáneamente crímenes de guerra en Asia y Sudamérica, ya advirtió junto con Schmidt y Huttenlocher del reverso más tenebroso de la inteligencia artificial en el libro The Age of AI, que vio la luz a finales de 2021.

De acuerdo con Kissinger, herramientas como ChatGPT pueden revolucionar por completo (y no necesariamente para bien) la política y la sociedad. Y es que el famoso software de OpenAI constituye una amenaza directa contra la democracia, la conciencia humana y la percepción de la realidad. Apoyándose en la IA, la gente podría desaprender a pensar, advierten Kissinger, Schmidt y Huttenlocher en su artículo para The Wall Street Journal.

En el futuro la tecnología generará nueva información a borbotones y tal información será alumbrada de manera tan rápida que no podrá ser procesada adecuadamente por el cerebro humano. Ante la imposibilidad de seguir el ritmo (absolutamente endiablado) a la IA, la percepción de la realidad de los seres humanos comenzará a diluirse, subrayan Kissinger, Schmidt y Huttenlocher.

La inteligencia artificial no dará alas al pensamiento humano sino que lo contraerá

A diferencia de lo que ocurrió con la invención de la imprenta en el siglo XV, la IA no expandirá el pensamiento humano y no hará sino mermarlo. Habrá una brecha entre el conocimiento y la comprensión humana de ese conocimiento, presagian los autores del artículo.

El problema, argumentan Kissinger, Schmidt y Huttenlocher, es que la inteligencia artificial podría terminar siendo percibida como omnipotente a ojos de los humanos (y su habilidad para dar cuenta de manera tan elocuente del conocimiento podría parecer «superhumana»).

Kissinger, Schmidt y Huttenlochner creen que existe el peligro de que la gente termine postrándose a los pies de la tecnología como consecuencia de su aparente perfección (que no la exonera, sin embargo, de hacerse eco de datos falsos). Además, los desarrolladores de la IA podrían terminar perdiendo el control de esta tecnología.

La irrupción de la IA podría asimismo terminar desembocando en la concentración de esta tecnología en manos de unos pocos «players», que acumularían en consecuencia demasiado poder (también en el plano político).

Kissinger, Schmidt y Huttenlocher no son los únicos que piensan que la IA podría volverse peligrosamente indómita en los años venideros. También Sam Altman, CEO de OpenAI, aboga por la regulación de la IA antes de que esta tecnología se torne en potencialmente «aterradora». «Necesitamos tiempo suficiente para que nuestras instituciones sepan qué hacer. La regulación será fundamental y llevará tiempo resolverla», enfatiza el creador de ChatGPT.

Colaboración: www.marketingdirecto.com